Nadrolux/Nuestra marca
Relato de marca

Carta del fundador

La historia personal que da sentido a Nadrolux.

A los 32 años me diagnosticaron autismo. Muchas cosas de mi vida empezaron a encajar.

Me cuesta aceptar las injusticias. Implicarme en ellas me ha generado más de un problema, pero también explica por qué quiero construir una empresa que asuma una parte de la responsabilidad de mejorar las cosas.

Mis dos hijas también han sido diagnosticadas con autismo. Pensar en el mundo en el que van a crecer reforzó esa decisión. Quiero que encuentren una sociedad que respete sus necesidades y les dé oportunidades. Como padre, me importa lo que pueda hacer hoy para contribuir a ese futuro.

Trabajo en el sector energético desde 2012. Ahí encontré una forma de unir mi experiencia profesional con esa inquietud personal. La energía forma parte de la vida cotidiana de cualquier hogar y de las decisiones que permiten avanzar a una empresa. Ayudar a gestionarla mejor era una manera concreta de empezar.

Así nació Nadrolux.

Incluso su nombre reúne a mi familia y la idea de luz. Lleva algo de las personas que dan sentido a este proyecto.

Quiero que quien confíe en Nadrolux encuentre a alguien que escuche, explique las opciones y siga a su lado después de contratar. Que pueda preguntar lo que no entiende y recibir una recomendación honesta, también cuando lo más conveniente sea mantener lo que ya tiene.

Esa forma de trabajar nos lleva a ampliar nuestra mirada. Acompañamos decisiones sobre el suministro y desarrollamos una propuesta de dirección de proyectos de renovables, eficiencia e infraestructuras. Queremos reunir a los especialistas adecuados para cada actuación y llevar nuestra contribución desde España a otros lugares del mundo.

El crecimiento que busco para Nadrolux tiene que permitirnos compartir el valor que generamos. Destinamos el 10 % de nuestros ingresos propios cobrados a entidades sociales. Plantamos un árbol por cada contrato firmado. Son compromisos que quiero ver crecer junto a la empresa.

A menudo me pregunto cuánto podríamos conseguir si más empresas dedicáramos una parte de nuestros recursos a afrontar problemas sociales y ambientales. Me gustaría que nuestro recorrido animara a otras a hacerlo, cada una desde sus posibilidades.

Miro hacia 2035 con la ilusión de haber construido una empresa rentable en la que las personas confíen a largo plazo. En ese camino quiero que demos un paso importante en 2031: crear la Fundación Nadrolux para ampliar nuestra contribución social.

También tengo un sueño para 2036: celebrar NadroFest, un festival musical benéfico de tres días que reúna a personas, artistas y organizaciones alrededor de una ambición compartida. Quiero que consigamos convertirlo en el mayor evento benéfico de la historia de España, con una donación de 50 millones de euros para repartir entre las entidades sociales que colaboren con nosotros en ese momento y un millón de árboles plantados gracias al impulso del festival.

Me ilusiona imaginar todo lo que esa ayuda podría hacer posible. Quiero que el crecimiento de Nadrolux nos permita acercarnos a ese futuro y sumar a más personas al proyecto.

Para mí, el sentido de todo esto está en poder mirar atrás y reconocer una empresa que ha sido útil: para quienes nos han confiado su energía y para quienes han recibido una oportunidad gracias a lo que hemos compartido.

Gracias por dedicar un momento a conocer nuestra historia.

Adrián Rodríguez de Mora
Fundador y CEO de Nadrolux

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